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Mostrando entradas de enero, 2015

Mi despedida

Todo lo que no te dijeIYa sé que nunca podré dejar de llorar cuando escuche esa canción. Es un mantra. La oigo y lo veo a él. Es la que sonaba cuando nos lo llevamos de vuelta a casa. Veo su rostro a través de un cristal duplicado, el de su coche y el del mío. Yo iba delante y a él lo llevaba un chico guapo, a veces creo que es mi marido. Él ya no podía conducir. Y no puedo sentir que soy afortunada porque ese dios esquivo que todos queremos que exista de verdad para poder rogarle por nosotros me ha permitido saber que esa será la última vez que él venga de visita. Que se siente en mi sillón, mire mi televisión y coma mi comida. La última cena, con copas que no llené y turrón que no comí; se suponía que tenía que haberla disfrutado. Yo aplasté las uvas en el almirel, con saña, mientras el resto de mi familia me llamaba a gritos desde el salón. ¡Mamá, ven! ¡Ven! Que empiezan las campanadas. Me tomé su jugo para purificarme de una mierda de año y entré en la habitación de mi hijo; en su…

Para no olvidar: Tocqueville

Cito del artículo de la profesora María José Villaverde, profesora de Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid, La democracia en América: bicentenario de Tocqueville, publicado en El País, fácilmente localizable en Internet (no copio link por obra y gracia de la nueva ley que cobra por remitir a otros sitios Web):

"Su mirada [de Tocqueville] se fija en uno de los rasgos más característicos de nuestro tiempo, el individualismo, que repliega a los ciudadanos en la esfera familiar y les aparta de lo público y, por negligencia o comodidad, les induce a hacer dejación de sus derechos en manos del Estado. Ese Estado benefactor, al que se otorga más y más poder y al que se exige que resuelva todos los problemas, alcanza así con sus largos tentáculos los últimos reductos de la vida humana, hasta controlar toda su existencia. Nos creemos cándidamente que la soberanía del pueblo conjura la amenaza del despotismo. Pero la soberanía popular puede convertirse en la tapadera qu…