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Un pez más en el océano: crítica de Prométeme que serás delfín y mi réplica


En Ciao, un sitio de recomendaciones y encuentro entre buceadores de Internet, una lectora acaba de publicar su opinión sobre mi novela «Prométeme que serás delfín». Según afirma, Desen es profesora de Educación Secundaria de la Comunidad Andaluza. La suya es la primera crítica abiertamente desfavorable que recibe esta novela; ella afirma: "lo siento, Amelia, pero a mí tu libro no me ha gustado nada".

Y hace Desen a continuación una crítica larga y minuciosa que podéis consultar haciendo clic en este enlace.

He agradecido ya a la lectora el tiempo invertido en seguir leyendo mi novela y hasta su esfuerzo por hacerlo mientras generaba en ella un enfado de la leche pero, además, he creído que ese tiempo bien merecía mi réplica, pues en su crítica me hace incluso algunas preguntas que yo he intentado responder. Sin embargo, el sistema no me permite replicarla en el lugar donde la publica, porque no escribo allí opiniones, así que lo hago aquí, con mi máximo respeto:
Hola, Desen:
Lo primero de todo, antes de darte la réplica, si me lo permites, a tu extensa crítica en Ciao, es agradecerte el tiempo y la molestia tanto en leer como en criticar. Vaya por delante decir que respeto profundamente tu opinión y que sé que, al leer, no podemos sustraernos de lo que somos, como tampoco lo hacemos al escribir.

Empiezo por el final porque me ha llamado especialmente la atención tu referencia a mi extenso trabajo y además me recomiendas dedicar más tiempo a aprender, reflexión con la que no puedo estar más de acuerdo. En mi opinión, nadie debería dejar de aprender nunca. Por eso te explico que una novela no se escribe en dos meses. Yo llevo muchos años escribiendo, más de veinte. Mis dos primeras novelas las escribí durante un período de unos tres años cada una aunque al final las he publicado casi al mismo tiempo. La novela que has leído y reseñado he tardado siete años en gestarla y publicarla. Siete. Es una obra muy meditada y su documentación y su redacción han sido meticulosas.  Escribir “La bruja de la luna plateada” me ha llevado dos años e incluso he dejado de trabajar unos meses (sin sueldo), cinco para ser exactos, para dedicar el tiempo y el esfuerzo que necesitaba para concluirla. En mi quinta novela llevo trabajando otros dos años. Como ves, no me tomo la escritura a la ligera, aunque quizás te lo haya parecido con la lectura de una novela que no te ha gustado nada.
Sobre las críticas puntuales que le haces a dicha novela, hay mucho más también que podría decirte pero solo responderé a las valoraciones que señalan un error en la documentación, en la verosimilitud o en la forma, y nunca en tus opiniones. Tus opiniones son tuyas y no tengo nada que argumentar al respecto.

En cuanto al laísmo, no voy a entrar en discusiones sobre lo que se considera aceptado por la RAE o si es un regionalismo o incluso una expresión de habla coloquial, como señalas, y si es aceptable o no incluirlo en una novela que transcurre en una determinada región (Madrid, en este caso, donde el laísmo no es habla coloquial, sino norma). Solo me gustaría explicar que todas mis novelas pasan por un proceso exhaustivo de revisión. Pero es cierto que todos somos humanos y que se nos escapan erratas. Corregiré, no lo dudes, la que tú señalas.
En cuanto a tu crítica sobre las experiencias de los personajes y sus opiniones que podrían no resultarte verosímiles porque crees que es imposible que se den en el mundo real, te diré que el mundo en el que vive cada cual es completamente diferente a veces al de los demás a pesar de que nos separen solo algunos kilómetros. Me gustaría también repetir que esta novela es un regalo para una amiga madre de un niño con TDAH. En lugar de responder a tus apreciaciones yo misma, podría darte su teléfono para que ella te rebatiera cada uno de tus argumentos en contra de la verosimilitud de lo que escribí. Cada uno. Punto por punto. Pero esa no es la finalidad de mi novela. Su finalidad no es generar una guerra entre padres y profesores y por eso mi amiga tampoco querría, como yo, entrar en ese debate. A ella, y por extensión a mí, no nos interesa eso, lo que nos interesa y lo que me ha movido a escribir una novela como esta, que es ficción pero podría ser realidad en la Comunidad de Madrid donde transcurre, es precisamente mi interés y el suyo porque se conozca lo que es el TDAH y, si es posible, de paso intentar luchar por que dejen de existir profesoras parecidas a Adela. Porque las hay. Y si no conoces ninguna y tú misma, por supuesto, no lo eres, me alegro profundamente. A mí también me gustaría no haberlas conocido nunca.

Sobre lo que mencionas de la página 94 ([…] una profesora, bastante "veterana" discute con otra y en su discurso le dice: " A mí no pueden echarme, aunque no haya un duro, haga lo que haga seguiré aquí. Ni con la que está cayendo se atreven a meternos más horas como a los demás". A todos en el pasado curso (independientemente de la antigüedad en el puesto) nos han caído dos horas más de clase a la semana […]), te recuerdo que las protagonistas son profesoras de Educación Primaria en la Comunidad de Madrid; aquí al menos en Primaria, el aumento de esas dos horas se ha establecido a través del cambio del límite en las horas semanales de clase: antes el máximo eran 25 y ahora ese es el mínimo. En la práctica, lo que ocurre es que algunos profesores siguen dando 25 horas, igual que antes, según lo que se haya determinado en cada centro.

En relación con lo que indicas de la página 124 ( […] “como era interina nadie había ido a buscarla hasta que terminó la reunión”. Me gustaría dejar claro, que aunque en la novela se plantean diferencias en el trato a interinos y a funcionarios, en la práctica eso no es así, y en general, no suele establecerse diferencia alguna en el día a día y en la realidad de los centros entre unos y otros, no los tratamos de distinta forma y por supuesto no los marginamos.”), también podría darte el teléfono de profesores que tienen otra experiencia diferente de la tuya, interinos, obviamente.

 Respecto a tu pregunta de la página 125 (“el presupuesto se lo habían gastado en poner profesores un poco bilingües”, ¿a qué se refiere con un poco bilingües?, uno puede ser bilingüe o no serlo, pero un poco…): un profesor “un poco bilingüe” es aquel que da clase en un Colegio Público de Educación Infantil y Primaria Bilingüe de la Comunidad de Madrid pero su conocimiento del inglés no llega al nivel mínimo para considerarse bilingüe según el Marco Común Europeo. La definición de bilingüismo en la Comunidad de Madrid es variopinta según el colegio al que acudas y no suele coincidir con la que se da en Lingüística que, a pesar de las múltiples discrepancias, hace referencia al conocimiento similar al de un nativo de un idioma (aquí te dejo un enlace donde se explica muy bien a lo que me refiero con profesores “un poco bilingües” en la CAM: http://ampalalatina.wordpress.com/2012/06/04/carta-abierta-al-ministro-wert-sobre-los-programas-bilingues-de-ingles/).

Sobre tu comentario acerca de los equipos de orientación (“Otros que salen muy mal parados a lo largo de esta historia son los equipos de orientación, yo no puedo hablar por todos los colegios ni por todas las comunidades, pero donde estoy hacen una labor muy buena, algunos casi extraordinaria, y quiero dejar claro que LOS EQUIPOS DE ORIENTACIÓN SÍ ATIENDEN A NIÑOS CON PROBLEMAS, y de todo tipo. […]. En el libro no sólo se plantea al revés, sino que además se da el caso de que el personal sanitario y de salud mental nunca puede contar con el equipo de orientación.), me gustaría decir que eso no es lo que se trasluce en la novela. La madre sí puede contar con el equipo de orientación; después de luchar mucho por ello, lo consigue. Por descontado que en la realidad existen equipos de orientación que atienden a niños con problemas y que disponen de excelentes profesionales. Precisamente en la documentación de esta parte tuve la valiosa ayuda de la Directora de uno de esos centros de la Comunidad de Madrid, psicopedagoga, psicóloga y terapeuta, de quien sí te puedo proporcionar el nombre y el teléfono. Ella sabe bien cómo funcionan aquí estos servicios y también lo que está ocurriendo ahora con los recortes en la política educativa.
Sobre tu apreciación del punto 1 acerca del TDAH (Sobre los niños hiperactivos se dice en varias ocasiones además que la consigna de Consejería es que repitan […] No sé que directrices son esas, pero en mi centro y en los que conozco no las hemos recibido. Es más, durante este curso y el anterior yo he tenido dos alumnos con TDAH, y salvo algunos problemillas puntuales en general el curso les ha ido bien, reciben un trato adecuado y ayuda de especialistas […]) , no tengo ninguna duda de que existen profesores que tratan bien y profesionalmente a niños con TDAH y con muchos otros problemas. Si no fuera así, no estaríamos viviendo en un país que se dice civilizado. Pero esa directriz en particular existe en la Comunidad de Madrid o al menos así me lo indicaron las profesoras con las que confirmé dicha circunstancia, en privado. Otra cuestión diferente es que dichas profesoras sigan siempre la recomendación de la Consejería, como bien se refleja en la novela, y que dicha recomendación esté expresada por escrito. No olvides, además, que, según indicas, tu experiencia se limita al ciclo de Educación Secundaria y que toda la trama de mi novela se desarrolla en un colegio de Educación Primaria y debe de haber muchas diferencias. Y también, repito, estamos hablando de una novela. No podemos olvidar esto: es ficción. No es un reportaje ni una crónica ni un artículo periodístico, es una novela y no todo lo que en ella ocurre tiene que ocurrir también en la vida real.

Sobre el punto 2 acerca del TDAH (Los datos que se dan sobre TDAH y TDA no se corresponden con la realidad, [...]. Pero yo creo que, sin pretenderlo, en esta novela Amelia puede alarmar a los padres que tengan hijos con esta patología, porque en manos de especialistas, diagnosticados a tiempo y bien atendidos en una misma clase integrados junto al resto de sus compañeros estos niños no han de tener ningún problema. Hay que saber atenderlos, y comprender que les cuesta, y en ocasiones no pueden (incluso estando medicados) estar una hora quietos, prestándote atención y sin levantarse, en estos casos yo aprovecho para enviarlos a por alguna cosa, que borren la pizarra, que me ayuden a colgar unas láminas... ), solo puedo decir de nuevo que, por suerte, la experiencia de todas las familias que tienen un hijo con TDAH o TDA no es la de Sofía y sus padres. Mi intención no solo no es asustarlos sino que lo que he pretendido con esta novela es apoyarles, visibilizar el TDAH, y algunos de los problemas a los que se enfrentan, y con esa visiblización, favorecer el que la sociedad exija que los niños con necesidades educativas especiales sean tratados como se indica en la ley. Por supuesto que no deseo alarmar a los padres sino todo lo contrario, mi novela está llena de esperanza. Aunque será la experiencia y la sensibilidad del lector las que le permitan llegar a vislumbrarla, mi interés es que estuviera.

Con respecto al comentario que haces sobre el inhumano castigo de Adela sobre Sofía, opino que las circunstancias de cada persona son intransferibles. A ti no te resulta creíble y yo, en este medio y en este momento, solo puedo decirte que hay muchas razones que pueden llevar a unos padres a no denunciar un maltrato así y que, si esos padres así lo deciden, es muy raro que los padres de los demás alumnos lo hagan. En cualquier caso, te recuerdo que es una historia ficticia y el que la creas o no depende de tu lectura y de tu subjetividad. Tú no lo crees y yo sí, pero en cualquier caso eso no determina el que la novela sea buena o mala, de nuevo, no es más que una ficción.

Para ir terminando, me gustaría que mi réplica no fuera más larga que tu crítica, te diré que no he leído el libro de Mark Haddon pero que me lo apunto como lectura pendiente; y sobre todo me gustaría terminar aclarando que espero que no hayas llegado a la conclusión de que en “Prométeme que serás delfín” pretendo hacer una apología de la violencia contra el profesorado. Nada más lejos de mi intención, de hecho hay incluso una crítica explícita a ella. Creo firmemente en la labor de los profesionales de la educación como instrumento imprescindible para crear una sociedad de delfines. En la vida real existen muchísimos profesores como Rodrigo o como Luz. Sin embargo, yo escribo una novela y los lectores leéis la novela que deseáis.
Cordialmente,

Amelia

Comentarios

  1. Aun no he leído esa reseña, pero la leeré porque además es una usuaria con la que tengo cierta relación. Creo que has hecho una réplica fundada, tranquila y muy bien expuesta. Por supuesto que todo el mundo tiene derecho a discrepar o a no disfrutar con una lectura, pero, como bien señalas, hay diferencias en cómo se estructura la educación en Madrid con respecto a otras comunidades. Y ya sabes, por lo que hablamos el otro día, que yo he tenido que vivir una situación muy complicada con mi hija y al final el equipo directivo del cole casi me hizo sentir culpable a mí por la decisión que tomé. Ni se molestaron en pensar si ellos podrían haber hecho algo mejor. Eso no quiere decir que no haya profesores maravillosos, llenos de vocación y admirables.

    Yo creo que tu novela sí es un canto al optimismo y tiene un trasfondo de alegría. El amor y la amistad lo dan, sin duda, a pesar de que tocas temas muy sensibles que, obviamente, afectan a unos más que a otros.

    Un beso fuerte.

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    1. Mil gracias, Yolanda. Hay tantas experiencias diferentes que tienen como ámbito el colegio que habría miles de novelas que se podrían contar, todas ellas muy diferentes. Sin embargo, espero que la mía no se quede solo en la anécdota.
      Un beso.
      Amelia

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  2. Te he dejado un mensaje en Ciao en el que agradezco el tiempo que te has tomado en responderme y te comento que ya que tú no puedes colgar en Ciao dicha réplica, si quieres puedes dejar el enlace como comentario en mi opinión o lo puedo poner yo, si quieres, claro.

    Como escribió Proust "Cada lector se encuentra a sí mismo. El trabajo del escritor es simplemente una clase de instrumento óptico que permite al lector discernir sobre algo propio que, sin el libro, quizá nunca hubiese advertido."

    Gracias de nuevo y un saludo.

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    1. Por supuesto, Esther. Te agradezco mucho que cuelgues el enlace donde creas conveniente dentro de Ciao.

      Un abrazo,
      Amelia

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    2. Hecho Amelia, he colgado el enlace a tu réplica directamente en mi opinión.

      Un abrazo.

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  3. Querida Amelia:

    Siento mucho haber tardado tanto en ponerme a leer tu novela. Hace pocos días que la he empezado y me gusta mucho; enseguida la acabaré. Está muy bien escrita. Te he marcado algunas erratas, como hice con la "Pintora de estrellas", pero son poquísimas. Creo que hay dos o tres casos de laísmo y esa frase que te apunta esta lectora en la que hay un "de" de más. Me sorprende que en este aspecto esta lectora sea tan cruel y más hoy en día, cuando observo que los libros editados en papel y por editoriales españolas de supuesto prestigio están llenos de erratas.

    He leído esta crítica y tu réplica con mucho interés, aunque no suelo leer reseñas, porque a mí también hay cosas de tu libro que me han sorprendido. Como sabes, sé muy poco de la situación actual en los colegios porque mis hijos no se educan en un aula. Las situaciones que narras en tu novela me recuerdan a los tiempos en los que yo tenía once años e iba al colegio. Al leer tu novela he imaginado que estás reflejando una realidad, aunque sea una obra de ficción, y te quería preguntar si es así. Cuando yo me planteé si llevar a mis hijos al colegio o no, una de las razones que me decidió a no hacerlo fue descubrir, para gran sorpresa mía, que muchas cosas no han cambiado nada en treinta años; es más, han empeorado. Es evidente que esta lectora se ha tomado tu novela como un ataque personal. Yo la estoy leyendo como lo que es, una novela, aunque de paso estoy aprendiendo muchas cosas. Por eso tenía la curiosidad de saber si hoy en día siguen habiendo Adelas. En mi época lo que escaseaba eran Celias, Rodrigos o Marcos. En el colegio católico de mi pueblo hay todavía algún profesor que se parece más a Adela que a Celia, según me cuentan mis amigas, que son madres de niños que estudian allí. A uno de estos niños lo conozco desde que nació. Nunca he creído que tuviera ningún problema. Al contrario, es un niño inteligente, muy vivo, que aprendió a leer solo a los tres años y pronto empezó a aburrirse en clase. El año pasado los psicólogos del colegio le dijeron que era TDA. A mí se me rompió el corazón... En fin, ya sabes lo que opino de esta "enfermedad". No creo que ponerles tantas etiquetas a los niños sea bueno. En cualquier caso, la novela me está gustando mucho y te pondré una crítica positiva en Amazon.

    Por cierto, a mí también me gustó mucho "The Curious Incident of the Dog in the Night-Time", aunque hace ya muchos años que lo leí y no recuerdo casi nada.

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    1. Mil gracias, Carmen. Y no te disculpes, entiendo perfectamente que hay millones de novelas (y más) por leer. Cuando la termines, me encantará hablar contigo de lo que quieras profundizar sobre ella.

      A la pregunta que me haces sobre si la novela refleja una realidad, tengo que responder con mucha cautela. Hay muchas realidades reflejadas en la novela: la crisis económica y social, el cambio de modelo económico y de valores, el sistema educativo obsoleto, el modelo de sociedad, etc. También hay anécdotas reales, que son fiel reflejo de una situación vivida en el mundo real. Pero una novela se estructura a partir de retazos de esa realidad y, con esas piezas, va formando el rompecabezas de una ficción que distorsiona la realidad inicial. Gracias a dios, en mi novela solo hay pinceladas de realidad mezcladas con mucha ficción. Y solo en privado puedo ir confirmándote cuáles de las piezas que forman ese puzzle las he extraído de la vida porque hacerlo de otro modo sería injusto para algunas personas que quizás se comportaron de un modo u otro por motivos que no se explican en la novela. Y ese no es mi objetivo, ni mucho menos.

      A tu pregunta de si sigue habiendo Adelas en la educación actual te respondo categóricamente: SÍ. Esto sí puedo afirmarlo porque las he conocido. En la vida de una persona adulta, una de las experiencias que más se prolonga en el tiempo es la etapa escolar de sus hijos. Los ciclos de Educación Infantil más el de Primaria duran en conjunto nueve años y, si no se produce ningún cambio de centro educativo, pueden haber transcurrido en el mismo colegio, con los mismos padres, los mismos profesores y los mismos alumnos. Las anécdotas, circunstancias y experiencias que pueden suceder en ese tiempo son infinidad. Y llega un momento en que no solo vives las tuyas propias sino también las de muchos de tus conocidos, amigos, familiares, etc. que también tienen hijos en edad escolar. Si además tienes amigos profesores, pedagogos o directores de centros, la experiencia se amplifica.

      Así que sí puedo afirmar que existen Adelas y que el sistema educativo, el madrileño al menos, permite que obtengan plaza personas como ella, igual que permite que obtengan plaza personas como Rodrigo o como Celia. Y el sistema también permite que formas de actuar retrógradas e increíbles para muchos como las que se muestran en la novela se produzcan y no suceda nada en absoluto. Ese es nuestro sistema y depende, en gran medida, de lo que los profesionales deseen hacer de él, como en muchos otras circunstancias.

      Por suerte, como reflejo en la novela, creo que hay muchos otros profesionales que no son como Adela. Muchos. Y en realidad es a ellos a quienes está dedicada "Prométeme que serás delfín". Para mí, ellos son mucho más importantes en nuestro sistema y en realidad es a ellos a quienes más perjudica el tener compañeros como Adela, por encima incluso de sus alumnos que, casi siempre, de un modo u otro terminan olvidando a las Adelas y recordando a las Celias.

      Un beso,
      Amelia

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  4. He tenido interés en leer estos comentarios porque me interesa y me parece enriquecedor el debate que se puede plantear a raíz de esta lectura, pero por alusiones te respondo, Carmen. No veo ninguna crueldad en señalar las faltas gramaticales o de ortografía que pueda encontrar al leer un texto. ("Me sorprende que esta lectora sea tan cruel"). Supongo que mucho mejor dorar la píldora y decir que todo es magnífico aunque no sea así.
    Si a ti te parece que "esta lectora" se ha tomado la novela como un ataque personal es que no has entendido nada de lo que escribí.
    Sabía que al escribir la única opinión negativa que hay hasta el momento sobre esta novela me iban a suceder este tipo de cosas, sólo quiero señalar que no he sido cruel con nadie y que en todo momento dejo claro mi respeto y mi gratitud a Amelia. Lo que no podía era decir que me ha gustado siendo mentira.

    Saludos.

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  5. He leído el libro, su critica y tu respuesta y en mi opinión ver las duras críticas hacia un colectivo al que perteneces siempres es dificil pero yo estoy compeltamente de acuerdo contigo. comprendo que cada opinión es un mundo y que esta lectora esta en su derecho de que el libro no le haya gustado y expresarlo libremente pero no puedo estar de acuerdo en muchas cosas de las que dice. Profesores desapasionados que no se portan con sus alumnos como deberían es algo que yo viví en mis carnes, no hasta el punto que nos cuenta la novela (que por otra parte es ficción y hay que tomarlo como tal) pero si que consiguen anular a sus alumnos, humillarlos y convertir las clases en un calvario. Sobre la enfermedad no tengo ninguna experiencia pero cada caso será un mundo y no creo que sea tan fácil discernir que representa la realidad y que no. De todas formas me parece excesivo el desglose que ha realizado para valorar la novela.

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  6. ¡Ay! que se me ha olvidado incluir otra rectificación, las evaluaciones a los profesores universitarios no se realizan solo fuera de España, en la Universidad Carlos III, yo, como alumna de un Grado, soy perseguida por los profesores que a su vez lo son por sus superiores para completar, al final de cada cuatrimestre, una evaluación de cada profesor. Y esa evaluación se tiene en cuenta para muchas cosas.
    Saludos.

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  7. Intentaré ser lo más breve posible comentando temas a los que hace referencia Desen sobre el libro “Prométeme que serás delfín” de Amelia Noguera, algunos con los que estoy de acuerdo y otros con los que creo que no ha sido nada objetiva.

    Lo primero que voy a decir es que reconozco que trato con Amelia (aunque no la conozco personalmente) y me parece una persona formidable, pero siempre he sido sincera con ella en lo que respeta a sus obras. Le he comentado en varias ocasiones el tema del “laísmo”, porque reconozco que como lectora no me gusta encontrármelo, pero acepta los errores y los corrige. Yo entiendo que como madrileña le cuesta notarlo y además no tiene el apoyo de una editorial que le apoye, por lo que el trabajo es suyo, con colaboraciones, y no hay que quitarle mérito.

    También tengo que reconocer que me ha molestado como si fuera propio que Desen hable del tiempo que ha tardado en escribir las obras cuando lo que conoce es el tiempo que ha tardado en publicarlas en Amazon. Me gustaría que cuando la gente criticara algo lo hiciese sabiendo o preguntando, por lo menos.

    Respecto al contenido vamos paso a paso:

    En esta novela negra el final puede ser predecible para unos, pero para otros no. Con mi padre veo series y películas en las que siempre nos desvela el final con la correspondiente sorpresa de mi madre y mía. Siempre le digo que tiene que ser guionista. Pero a mí me parece que esta novela tiene mucho más en ese final: esa amistad protectora e infinita que parece que solo son capaces de sentir los niños. (Por lo menos para mí).

    Sinceramente creo que Desen se ha tomado como algo personal las referencias hechas en el libro a los maestros, sin tener en cuenta que hay dos partes muy importantes en el libro en cuanto habla de ellos: uno es Adela, esa maestra que ha perdido (o no ha tenido nunca) vocación, que no sabe tratar a las personas ni cual es realmente su trabajo y que solo lo hace porque esta deseando recibir el dinero al final de mes. La otra parte son Celia y Rodrigo, personas con vocación, que empatizan con sus alumnos, a los que su trabajo les supone un reto y superación.

    Lógicamente, al tratar el TDAH, para mí un tema importantísimo en el libro, tiene que hablar mucho de Adela, porque ha supuesto mucho en su vida y en la de su madre, porque esta enfermedad no solo influye en la persona que lo sufre. En mi barrio hay una niña (que ya tiene poco de niña porque tiene 19 años) que siempre he pensado que lo sufría pero no estaba convencida. Al leer el libro vi que todo lo que contaba lo había vivido la niña y su madre (hasta los padres están divorciados porque el padre no se ha querido hacer nada cargo de la niña). Comenzaron diagnosticándole trastorno bipolar, algo que no tiene nada que ver y eso le perjudicó mucho. Hasta hace pocos años no dieron con lo que tenía. Siempre va corriendo por mi barrio, ha llegado a pegar a su madre, va como acelerada, y su pobre madre, hablando conmigo la semana pasada no paraba de llorar. Y me contaba que en colegios en los que colabora hay padres que se niegan a aceptar que sus hijos puedan serlo. Es difícil de explicar pero creo que Amelia lo ha plasmado genial en la novela. Esta madre me ha pedido el libro.

    (continúo en el siguiente mensaje)

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    1. (sigo)

      Yo estudié magisterio de educación infantil (aunque no lo terminé) pero las prácticas las tengo todas terminadísimas y estuve en dos colegios. En ese momento no había problema de recortes ni nada pero en uno no había PTs y en el otro había una para todo educación infantil. Ese trabajo me parece súper importante, porque si hicieran su trabajo bien, junto a los maestros, verían que hay niños especiales y se les comunicaría a los padres y como pasan tanto tiempo con los niños son los que podrían contar (como fuera) el comportamiento de ese niño al psicólogo. Los tratamientos y evaluaciones serían más correctos. Por eso estoy de acuerdo en que no se hace bien el trabajo; en su mayoría es escaso y mal hecho.

      Y ahora os voy a contar quizá lo más fuerte empezando flojito: haciendo primero referencia a las palabras de Desen “No sé en qué colegio se habrá inspirado Amelia para su relato, pero en los que yo conozco, tanto de infantil, como de primaria o secundaria no se llevan a cabo este tipo de prácticas que son quizás más acordes con la escuela franquista, cuando la letra con sangre entraba y había reglazo al canto cuando no te sabías la lección o hablabas con el compañero” tengo que decirle que se nota que es profesora y no maestra pero yo tengo 30 años, si hacemos cuentas ni siquiera nací en el franquismo, y se de lo que habla Amelia. Yo tuve una profesora que tiraba de las orejas (a mí por suerte no, era demasiado estudiosa), pero algunos no sé cómo no tienen un palmo de orejas. Pero esto es una tontería. Había una profesora que a quien no se estudiara la lección le pegaba reglazos. Recuerdo como, cuando pasábamos por el patio, los retenía en clase y se oían los reglazos en las palmas de las manos. Por suerte no me tocó nunca pero a mi hermana, un año menor, sí. Éramos niños y no contábamos nada a nuestros padres porque pensábamos que si lo hacían los adultos ellos tenían razón y así habría pasado el tiempo esa maestra hasta que ocurrió algo y precisamente con mi hermana. Un día, cuando salimos al recreo vi que mi hermana llevaba rojo y como pegamento alrededor de la boca. Me extrañé pero era pequeña y no le di importancia pero cuando salimos de clase y yo como siempre me quedé hablando con una amiga, veo a mi madre aparecer corriendo que le daba algo en dirección al colegio. No pude hablar con ella pero me enteré que a mi hermana le había puesto un esparadrapo en la boca por hablar en clase (y ni siquiera fue ella) y mi madre al ver el pegamento le pregunto a mi hermana. Mi madre la montó tremenda en el colegio y lo único que consiguió fue que la maestra se encargara de los niños de educación especial. (¡¡¡Pobres!!!) Eso no ocurrió en el franquismo.

      Y cuando hice las prácticas, las de primero, los más revoltosos eran cogidos del brazo por la maestra y bamboleados (a cualquiera le iba a sacar el brazo) y les pegaba en la cabeza, a niños de 5 años! Por lo menos, mientras estuve, me hice cargo de esos niños para que no los cogiera tanto.
      Todos no son así, por supuesto. He estado con otras geniales, con autentica vocación, pero hay que ser objetivo.

      Y por último, un ejemplo más de que Desen se ha tomado el libro como algo personal es que pretenda que ataque la sanidad igual que la educación ya que no tiene sentido. Amelia aprovecha varios momentos para hacer su crítica, pero donde realmente lo puede hacer es en el círculo donde transcurre la novela.

      Y algo que me queda claro también es que realmente no se ha enterado de cómo funciona la novela. La madre de Sofía narra en presente, por lo menos eso sí lo ha entendido, pero la compañera del colegio de Sofía también es presente porque es un recuerdo que esta volviendo a vivir como una niña y por eso habla de “cono” como Conocimiento del medio o del profesor de educación física como de “educa”.

      Lo que me queda claro es que cada uno se hace responsable de lo que escribe pero no de lo que interpretan los demás.

      Fuensanta Nieto Rebollo

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