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Lo subliterario y la literatura literaria

Ando yo investigando últimamente esto de la subliteratura. Resulta que la literatura emocional tiene una connotación entre los entendidos que a mí se me escapaba. Al parecer, he usado un término sin tener consciencia de todos los colores que evoca.

Según dice Umberto Eco en su obra «La estructura del mal gusto», el término peyorativo Kitsch o literatura de masas (según la wiki, el arte considerado como una copia inferior de un estilo existente) se define como «comunicación que tiende a la provocación del efecto». Hay que ver qué poco se diferencia de lo que yo consideraba literatura emocional y que proclamaba como una de las aristas de mi escritura. Por eso, he de delimitar exactamente la diferencia entre la literatura que yo deseo hacer y esta subliteratura que denostan los eruditos. Este tipo de publicaciones se asocian a la industria de la cultura, al consumo masivo. Y su clasificación y su crítica genera no poca controversia. Pero lo que a mí me interesa realmente es responder a la pregunta: ¿cuáles son las características de esa literatura maldita que te aleja de la condición de autora "respetable"? 

Con la firme promesa de realizar no dentro de mucho un estudio minucioso sobre literatura y subliteratura, me voy a quedar con este texto de Correa y Orozco para intentar averiguar qué se entiende por ambas:

"La literatura es un arte que presenta los muy diversos sentimientos y pasiones del ser humano, con toda la fuerza y la intensidad que concede el poder de la palabra escrita. La subliteratura, en cambio, está formada de clichés y lugares comunes: las historias se repiten constantemente, pues van dirigidas al sentimentalismo vulgar del lector. La subliteratura está concebida para sectores que no tienen una espiritualidad educada y se conforman con cartabones o modelos reiterativos de elementales historias de amor, por ejemplo. Éstas se caracterizan por un contexto de orden melodramático en el que los personajes aludidos son tipos caracterológicos que no tienen personalidades relevantes, de acuerdo con una verdadera psicología humana. De esta manera, siempre se encuentra la muchacha incauta, la intrigante enemiga, el galán pérfido, el príncipe azul, la madre inquisitiva, la anciana comprensiva y el infortunio general. En la verdadera literatura, las personalidades humanas superan estos esquemas para combinar las muy distintas facetas que conforman o que pueden conformar al ser humano. La historia literaria que en ella se cuenta busca la originalidad y no la repetición infinita de una forma temática. La subliteratura siempre presenta lo mismo: la literatura es original en el tratamiento de sus temas. La subliteratura puede contar una historia de amor, de aventura o, simplemente, cómica, que busca distraer superficialmente al lector poco entrenado; la literatura es un testimonio del hombre y de la sociedad que la produce. La subliteratura es un fácil alimento para el alma humana, en el que no se advierte el seguimiento de las grandes instituciones sociales; la gran literatura siempre nos da el testimonio de la evolución misma de las sociedades con un sentido crítico". (Correa y Orozco, Literatura Universal, México, 2004, 17-18)

Ahora entiendo. Se asocia la búsqueda del efecto y la búsqueda de la emoción con agitar en el lector lo no racional, como si al buscar la emoción no se pudiera apelar al intelecto; y, por la misma razón, supongo, se asocia lo consumido masivamente con la literatura basura. Porque lo que impera es lo mediocre y, si una faceta humana es emocional, no puede ser inteligente. Pues discrepo, no tiene que ser así necesariamente. ¿Es subliteratura Anna Karenina por generar emociones y ser leída durante siglos e incluso llevada al cine? Seguiré investigando para determinar qué características concretas en el aspecto formal son esas que, en opinión de la crítica elitista, definen la mala literatura. No está de más conocerlas y evitarlas. Por ejemplo, el amor es el eje de algunas de mis novelas aunque solo me sirva de excusa: ¿es eso un lugar común? Yo creo que no. El amor sería un tópico si no estuviera en la esencia del hombre. Solo hay tres grandes temas: amor, sufrimiento y desigualdad. Los escritores no podemos inventarnos más, solo podemos darle vueltas a cómo mostrar sus infinitas luces y sombras.

Y seguiré emocionando con lo que escribo porque me gusta más la concepción aristotélica de la poética: eso de llevar al espectador (lector) hasta la catarsis. Que una cosa (la calidad) no quita la otra (la emoción).
Por cierto, que ahora que menciono al estagirita me doy cuenta de que esta crítica a la búsqueda de la emoción tiene mucho también de la crítica platónica a la poética: cuando Platón decía que los poetas no eran de fiar y los quería echar de su república ideal. El poeta era un prisionero del ser en la apariencia mientras que el filósofo, el verdadero maestro para su sociedad, es el que conocía el ser. Hay que ver qué poco hemos cambiado en nuestros debates desde entonces.

Comentarios

  1. Una vez, una de mis pacientes (voy a llamarla así) me dijo que por fin, a sus 35 años, había empezado a leer. Una amiga le había pasado una de las novelas de Jazmín y había descubierto el placer de la lectura. Llevaba una siempre en el bolso y la sacaba en todas partes: el metro, la cola del super, la consulta del médico... "¡Me encantan!, ¡no puedo parar de leer! ¡lo que me he estado perdiendo durante este tiempo!".
    Un día apareció cabizbaja. Un señor, con muy buenas intenciones, se había acercado a ella en el autobús y le había interrumpido en su lectura para instruirle en la buena literatura. Le aseguró que aquello que leía con tanto placer no era más que literatura de tercera y que, ya que parecía gustarle tanto el arte de las letras, le iba a recomendar unas cuantas obras. Ella, muy obediente, pasó por la biblioteca y sacó una cualquiera de las de la lista que el bienintencionado le había facilitado, y comenzó a leerla. ¡No entendió nada! Reconocía que estaba muy bien escrita, que el lenguaje y el estilo eran perfectos, pero que la historia no le interesaba lo más mínimo. Y decidió dejar de leer...
    Al final la convencí para que forrara sus novelas de Jazmín con papel de periódico y evitara que miradas indiscretas le aguaran la lectura.

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    1. Una anécdota muy apropiada, Mónica. Y totalmente de acuerdo en lo que no dices. De todas formas, ¿no se puede tener lo mejor de las dos literaturas? La élite suele estar aislada y yo escribo para que me lean. Quiero saber qué se considera "literatura literaria" pero la literatura que me interesa es la que llega a las personas. Quizás ¿literatura humanista?
      Un beso.

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    2. Se afirma que parte de la "resurrección" de algunos géneros literarios que se consideraban subliteratura se debe a los lectores electrónicos por aquello de que no eres evaluado por la cubierta de lo que estás leyendo.

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    3. Curiosa afirmación, Marlene. Sigo investigando sobre esto y me estoy encontrando auténticas joyas de razonamiento. Por ejemplo, considerar la LIJ como subliteratura me parece una aberración. Propia solamente de personas que no saben que la mente infantil es el más maravilloso de los mundos y su personalidad, la más crítica. De hecho, he decidido escribir una obra para niños. Y será la más difícil.
      Un abrazo.

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    4. Pues sí, Amelia, sobre todo si son Moni o Elena las que después te comentan en su blog...

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    5. Eso demuestra mi tesis, sus críticas son las más despiadadas que yo he leído. Sobre todo las de Moni ;)

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  2. Lo más terrible es que hoy, como siempre, lo manido y tópico es lo que más se oye, lo que más se vende, lo que más...
    Si no transitas lo común, despídete de millones de lectores, Amelia. Escribir con vocación de estilo es casi como un sacerdocio y, como tal, mucha soledad, mucha.
    Besos.

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    1. Creo que esta es una época en la que las convenciones saltan más fácilmente por los aires. Libertad, eso es lo que se gana con nuestra forma de hacer literatura, Isabel.
      Un beso y gracias por pasarte.

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  3. Hay más lectores que eruditos, por suerte.

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    1. Pues fíjate que yo creo ya que hay más eruditos que lectores ;)

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  4. La Literatura debe emocionar al lector. Esa emoción puede ser de diferente índole, pero si deja de emocionar todo se habrá perdido.

    Aprovecho para romper una lanza en favor de los pesonajes de novela.
    La mayoría de los escritores que conozco (en persona o no) ponen como cúspide de su escritura que sea leída, es decir va en función del lector. ¿Habrá una literatura que no necesite del lector para ser?

    Creo que sí. Muchos escriben para ser leídos, muy pocos para rescartar pesonajes de novela de la Residencia de Personajes de Novela. Sé que no será fácilñ entenderme... pñero, al menos para mí, la principal función de mi escritura es dotar de historia a personajes que carecen de ellas. El lector es aleatorio.

    Excelentes divagaciones y comentarios.

    Suerte a todos y todas, como se dice ahora.

    Rafael

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    1. Yo no creo escribir para el lector. No hago expresamente una literatura que busque emocionarle, simplemente escribo mejor si lo que escribo me emociona a mí. Si no siento nada al escribir, la escritura pierde parte de su encanto. Por eso coincido también contigo en que el lector es aleatorio.
      Un abrazo.

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  5. Pienso que no existe una frontera absoluta entre lo que es Literatura (con mayúscula) y lo que no lo es. En la literatura de cordel o el fotellín decimonónico que en su momento fueron tan denostados hay obras sobresalientes consideradas hoy clásicas. Recordemos a Dickens, por ejemplo. Un buen profesor de teoría literaria que tuve durante la carrera, M. A. Garrido Gallardo, distinguía entre obra literaria, obra literaria fallida y no literatura. Es largo de explicar pero, resumiendo, la obra literaria es la que descubre, por medio de la palabara, aspectos nuevos de las relaciones del ser humano consigo mismo, con los demás y con el universo; la obra literaria fallida respondería al mismo planteamiento, pero no logra plasmarlo por algún defecto, tanto de forma como de fondo. Por último, en la no literatura o subliteratura entrarían todas aquellas obras en las que no hay creación ni descubrimiento alguno, sino simple repetición de estereotipos manidos y situaciones triviales, apelando las más de las veces a los instintos más primarios de quien lee. No exige ningún esfuerzo del lector, que incluso se imagina por adelantado lo que va a encontrar solo con leer la presentación del libro. No es una obra abierta, como diría Eco, pues tampoco permite más que una posibilidad de lectura y ninguna interpretación.
    Yo creo que hay lectores que jamás leerán literatura de masas y otros que solo leerán libros de ese tipo. Como escritora, tú decides qué público quieres tener y a qué editoriales dirigirte. Eso si ha de estar claro, porque una editorial de las reputadas como literarias jamás publicará un texto que considere «de masas». Y no creo que los sentimientos hagan peor o mejor una novela. Recordemos a Shakespeare. Pienso que el asunto es saber utilizar todos los sentimientos sin trampas y que no siempre resulten irrefrenables.
    Garrido Gallardo consideraba que Hemingway era un escritor fallido, a pesar del éxito que había logrado. A mí nunca me gustó demasiado, pero comprendí la opinión de mi profesor y la compartí cuando traduje hace unos años para Espasa Calpe «Muerte en la tarde» y puede apreciar sus trampas con mis propios ojos. Sin embargo, para muchos es un genio de la literatura. Porque, repito, los límites no siempre están claros.

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    1. Más que diferenciar entre estos tipos de literatura y cómo los clasifican los eruditos, que en algunos casos parece más una consideración de la formación de cada crítico que de otros parámetros, me interesa saber claramente cuáles son esas características formales que una editorial literaria considera como propias de la literatura "de masas" (¿alguien puede explicarme por qué el teclado de un portátil no tiene las teclas de las comillas tipográficas españolas?).
      Por ejemplo, Carmen, aquello que me explicabas sobre las descripciones de las protagonistas. ¿Conoces algún libro o algún autor que hable de ello? Las teorías que estoy encontrando son demasiado formales y teóricos pero me interesan mucho más aspectos muy concretos como este.

      Un abrazo y gracias por tu comentario, siempre tan interesante.

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    2. Amelia, llevo horas pensando en algún libro sobre lo que me pides y revolviendo en el maremágnum de mi biblioteca sin encontrar nada que se restrinja a eso. Se me ha ocurrigo algo: supongo que ya has releído «Arráncame la vida» de Mastretta. Compara, por ejemplo, esa novela con «El Jardín olvidado» de Kate Morton y saca conclusiones por ti misma. También puedes releer «La tía Julia y el escribidor» de Vargas Llosa, donde se tratan los dos planos de la literatura: el del escritor joven que está aprendiendo y el del escribidor de seriales radiofónicos. Seguiré pensando.

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    3. Gracias, Carmen. Haré lo que dices.
      Un beso.

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  6. Muy interesante, Amelia, y también todos los comentarios. Yo no soy lectora de literatura de masas, pero he leído muchos bestsellers, a menudo para encontrar respuesta a la pregunta ¿por qué? Seguiré tus investigaciones con interés, aunque personalmente me da igual conocer la distinción entre Literatura con mayúscula y todo lo demás. Hay muchos tipos de lectores y muchos tipos de escritores, y además, de diferentes edades. Creo que eso es bueno. Yo soy una lectora voraz y he leído de todo. Tuve la suerte de que alguien me regalara un tebeo a los ocho años después de haber decidido que odiaba leer, por culpa del premio Nobel de literatura, Juan Ramón Jiménez, quien dijo: «Yo nunca he escrito ni escribiré nada para niños, porque creo que el niño puede leer los libros que lee el hombre, con determinadas excepciones que a todos se le ocurren». Pues yo creo que los que opinan así son los causantes de que haya tanta gente que llegue a los treinta y cinco años sin haber leído ni un libro. Con todo respeto al gran poeta, no se puede pretender que los niños se aficionen a la lectura obligándoles a leer «Platero y yo» a los ocho años, por muy sencillo que parezca. Durante mi infancia yo solo leí cómics, y en la adolescencia era adicta a una revista horrible de la que incluso entonces pensaba que tendría que estar prohibida la publicación. Pero gracias al hecho de leer tanto, evolucioné, me volví más crítica y exigente, y pocos años más tarde ya me había leído las obras completas y originales de Shakespeare, en el inglés de la época, por supuesto (¡y me encantaron!).

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    1. Estoy de acuerdo, Carmen. Siempre me interesa investigar, se me plantean dudas cada día. Creo que debo conocer bien en qué terreno me muevo. Pero no me gustan las etiquetas de ningún tipo. Creo que la investigación te lleva a encontrar realmente el camino que quieres seguir y que eso es bueno. Pero la única literatura mala es la que nadie lee.
      Además, imagínate un mundo en el que todos tuviéramos que leer a Joyce o a Josipovici (a este le he descubierto hace poco), la literatura se habría ido extinguiendo, cada lector necesita autores diferentes no solo en cada etapa de su vida, sino casi en cada momento.
      Un beso.

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  7. Sin lugar a dudas,es mi opinión, la buena literatura es la que a uno le gusta y está deseando tener un momento para leer más. Puede ser novela rosa,negra, gris....lo importantes es estar cómodo con con que se lea.(Ana Gutiérrez )

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