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Mujeres de ojos grandes: la escritora que quiero ser

«Noor Akbari tenía los ojos de su madre. Y su pelo. De su padre tenía su nariz, recta y fina, como de estatua de palacio aqueménida. Pero también tenía las manos de su abuelo, surcadas por infinidad de arrugas minúsculas que convertían sus palmas en una telaraña de hilillos entrecruzados. No le gustaban sus manos, no le gustaban. Nunca le habían gustado. Le habría gustado mucho más tenerlas como Mina, lisas y suaves, a pesar del trabajo diario. Pero tan solo no se las miraba. Jamás se la podría haber visto mirándose las palmas, ni dejando que los demás las vieran. Cuando conoció a su marido y podría haber ocurrido que tuviera interés en mirarle las palmas tanto como cualquier otra parte de su cuerpo, ella le acariciaba con ellas, pero no se las habría enseñado jamás, ni tampoco le contaría nunca esa manía suya con ese pequeño defecto, porque lo que no se nombraba parecía irse lejos. Tal vez si lo hubiera hecho, él habría intentado explicarle que sus manos eran preciosas y que esas minúsculas grietas que a ella le angustiaban no hacían sino embellecerlas, confiriéndoles un aire misterioso de instrumento de oráculo sumerio.»

Amelia Noguera, Escrita en tu nombre (novela autoeditada en Amazon, 2012)

«La tía Leonor tenía el ombligo más perfecto que se haya visto. Un pequeño punto hundido justo en la mitad de su vientre planísimo. Tenía una espalda pecosa y unas caderas redondas y firmes, como los jarros en que tomaba agua cuando niña. Tenía los hombros suavemente alzados, caminaba despacio, como sobre un alambre. Quienes las vieron cuentan que sus piernas eran largas y doradas, que el vello de su pubis era un mechón rojizo y altanero, que fue imposible mirarle la cintura sin desearla entera.»

Ángeles Mastretta, Mujeres de ojos grandes (Planeta, Madrid, 1998)

Ayer alguien a quien respeto mucho me dijo que me veía como la Ángeles Mastretta de la literatura española. Decir que me quedé de piedra es una metáfora insignificante. No sé si tendrá razón y mi escritura irá por esos derroteros pero de lo que sí tengo cada vez mayor conciencia es de la responsabilidad que cada uno adquiere al escribir. 

No es solo respeto hacia el lector, es más una cuestión de amor propio y de no olvidar jamás que la escritura llega a muchas personas y que tus pensamientos y tus palabras pueden cambiar el mundo o dejarlo tal cual pero un poco más revuelto. Un poco peor. Por eso, al escribir, yo intento ser lo más consecuente posible con mis ideas y huir de situaciones, tramas, argumentos o personajes planteados desde un punto de vista maniqueísta. Sé que no siempre lo consigo como sé que lleva muchos años encontrar un estilo propio y una trayectoria que definan el objetivo de tu escritura. Encontrar tu voz como autora. En eso estoy. Y para ello no dejo de maquinar. Uno de mis planes para lograrlo es la creación de un sello digital que garantice en mis novelas cierta  calidad. Que los lectores sepan lo que pueden encontrar si le dan una oportunidad a esas obras. Porque este es un mal momento para los autores noveles y mientras espero la llamada de una editora o un editor que me complemente en mi escritura, sigo avanzando por mi cuenta. Nunca me rindo. Nunca. 

Por eso, quizás en breve, si la idea consigue tomar la forma que yo quiero, os presente mi nuevo sello editorial que me permita convertirme en la escritora que me gustaría ser.

Nota de unos meses después:
Después de consultar a varios editores freelance, por ahora esta idea mía de crear un sello digital me parece igual de factible que llegar a escribir una novela que interese a una editorial. Y, ante las dos opciones, me inclino por la segunda. Porque a mí lo que me interesa es escribir y las editoriales saben hacer mucho mejor que yo todo lo demás.  


Mis novelas en e-book a la venta en Amazon, sin DRM y por menos de tres euros. Y si no puedes comprarlas o solo quieres echarles un vistazo, déjame aquí un mensaje:


Comentarios

  1. Hola, Amelia

    Soy una escritora de Tenerife que se encuantra en tus mismas circunstancias. tuve que autoeditar mi primer libro y, claro está, no pude realizar una gran tirada. Mi segundo libro me lo iban a publicar en Madrid pero ¡tenía que vender 100 ejemplares y no tenían puntos de venta en las Islas. Finalmente, me lo ha publicado la Editorial Idea pero tuve que realizar yo el trabajo de maquetación y aportar una portada. En fin, toda una odisea pero no quiero rendirme. Mi próximo libro espero que sea de poemas y que esté muy bien hecho. Te aliento a que sigas con tus sueños de escribir y de editora. Un abrazo. Te dejo la dirección de mi blog por si quieres visitarme: www.carmenmarinarodriguezsantana.blogspot.com

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  2. Pero qué rápida eres, Amelia. Siempre me asombras. Llegarás donde quieres, estoy segura. Lo que ya no sé es si conseguiré seguir tu marcha...

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  3. Gracias por vuestros comentarios.
    Sí, Carmen, soy rápida, pero luego me lo tomo con calma. Buscar un buen editor no es tarea fácil. Y además veo que no encuentro lo que busco. Pero puedo esperarte.
    Un beso,
    Amelia

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  4. Lo conseguirás, Amelia, la determinación es importante. Esa voluntad que persevera dará sus frutos, no lo dudes.
    La comparación con la Mastretta es todo un piropo. ¡Enhorabuena!
    Un abrazo y me quedo a acompañarte en esta travesía.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Isabel. Voluntad no me falta, veremos si realmente sirve. Y muchas veces lo que realmente importa es estar tan bien acompañada.
      Un beso.

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