viernes, 13 de julio de 2012

Yo escribo literatura emocional

Carlos Zanón es un poeta y escritor muy simpático, que escribe y vive, casi, al estilo Elvis. A la derecha tenéis una entrada que habla sobre cómo le conocí y lo que supuso eso para mí. Pero os resumo: él hace literatura emocional. Literatura emocional.... ¡guau! Yo no había oído ese término hasta que le escuché hablar en el seminario La novela del siglo XXI y por dónde seguimos organizado por mi universidad, la Carlos III, y el Círculo de Bellas Artes de Madrid. En ese seminario, me hice mayor, literariamente hablando. Y en seguida entendí que esa, la literatura emocional, ES mi literatura. Sí.

Venía diciéndolo sin saber exactamente de qué hablaba desde hacía mucho. Había escrito ya algunos posts en los que reivindicaba mi forma de escritura, más o menos literaria pero enfocada siempre a la creación de un estilo coherente con el tema del que quería hablar y, sobre todo, con el personaje y su función dentro de mis novelas. Pero fue al escuchar a Carlos cuando me di cuenta de que esa opción estética existe como doctrina de la forma en la literatura y yo me adhiero a ella. Yo quiero escribir para causar emociones, para hacer sentir a mis lectores, para que mi escritura no les deje fríos, para que les haga pensar o reír o llorar o.... O tantas cosas. Porque la emoción es, según la RAE, una "alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática".

Por conmoción somática podemos entender los literatos (buf, qué respeto me da esa palabra pero hagamos un momentito que lo soy) lo que Aristóteles venía llamando catarsis. Eso es. Yo quiero provocar una suerte de catarsis en mis lectores, que sean capaces de ver lo que yo quiero contarles, de sentir como mis personajes, de olerlos y presentirlos; y que se quieran apartar cuando uno de ellos va a ser agredido o, incluso mejor, que deseen correr a quitarles de encima a quien les agrede. Eso busco yo con mi literatura: emocionar. Y, de paso, si es posible, cuando el cuerpo está sumido en esa especie de letargo o de conmoción somática que produce el terror, la empatía, la ternura o la tensión, aprovechar para colarme en alguna región del cerebro en la que alguna neurona suelta (que todos la tenemos) supere el umbral necesario para establecer alguna conexión y, entonces, por milagro vil y traicionero, hacer pensar. No mucho, solo lo suficiente para que el lector, de la mano de mi personaje, se vea a sí mismo en una situación en la que antes no había creído jamás que estaría, quizá, y entonces se ponga en su lugar y, por fin, le comprenda. O no, no es necesario entender a un psicópata o a un dictador, sentir lástima por un pederasta o amar a un hombre que parece perfecto. No es eso, pero si consigo mi objetivo en la literatura, sabrás al menos por qué uno de mis personajes actúa como lo hace, aunque sus razones puedan ser incomprensibles, y puede que te siga pareciendo repulsivo, pero habrás vivido su forma de vivir.

Eso es lo que yo quiero cuando escribo y eso es lo que intenté, por ejemplo, con mi primera novela "Escrita en tu nombre". En esta novela cuyos protagonistas son un musico iraní y una española algo dividida entre sus nombres, lo más importante es el punto de vista de los otros. Encontraréis en ella un elenco de personajes secundarios con voz y voto, con pensamiento y vida propios, con sentimientos y con algo que deciros. Eso sí, podéis no escucharlos, estáis en vuestro derecho: yo jamás dirijo al lector o al menos no es mi intención, para mí, su derecho a no escuchar a mis personajes está por encima de mi obligación de intentar que se ponga en su lugar. Pero sí intento dotar a cada uno de mis personajes, ya sean protagonistas o secundarios, de la suficiente vida como para que todos cuenten algo. También lo intenté con la segunda, "La pintora de estrellas", aunque en este caso me interesaba el maltrato y los maltratadores. ¿Qué mejor entorno para hablar sobre la dominación de unas personas sobre otras que la ocupación alemana de París en la Segunda Guerra Mundial?

Pero ya concluyo: esto es para mí la literatura emocional. Así quiero escribir y así quiero vivir.

Y ahora un poco de promo, que mis novelas "Escrita en tu nombre" y "La pintora de estrellas" siguen entre las más vendidas de Amazon, a menos de tres euros, y cuanto más tiempo estén en el Top Cien, más posibilidades tendré de publicarlas en libro o, si no, de que otros lectores me conozcan. No tienen DRM y podéis leerlas en cualquier lector.

Si queréis echarles un vistazo, pinchad aquí.

Por cierto, que ya sé que algunos autores o críticos rechazan el término "literatura emocional" por considerar que la palabra "emocional" tiene un significado algo manido y adulterado. Pero como soy libre como un niño de cinco años en una bañera, no me doy por aludida.

5 comentarios:

  1. Pues solo espero que sigas con esta literatura nuestra, porque hacía mucho que no leía algo que me emocionaba tanto y llevaba un tiempo refugiada en la novela negra sueca, que almenos me aportaba algo de intriga, pero mientras sigas escribiendo vuelvo a la literatura emocional y espero que por mucho tiempo! A los que no hayais empezado a leer los libros de Amelia, no espereis más!

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  2. Mil gracias, Belén. Seguiré; lo cierto es que no sé hacer otro tipo de literatura y, me publiquen o no, ya he llegado a lectores fantásticos como tú. Para mí eso es ya motivo suficiente para seguir.
    Un beso.

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  3. Amelia. Me identifico totalmente contigo. Me encanta esta literatura que emociona, como tú dices, te la publiquen o no. Yo también tengo una novela que en mi caso no está publicada ni premiada, para decir más apenas está leída por un grupo de amigas que comparten conmigo un espacio de cafetería y merendola al que hemos llamado "El club de lectura". Pero hace unos días he conseguido volver a casa con la grata sensación de sentirme una escritora de éxito cuando mis amigas me dicen que me leen y que he conseguido emocionarlas como hacía mucho tiempo no lo conseguía ningún autor con ningún libro.
    Enhorabuena por tu trabajo y ánimo.

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  4. Hola, Mamen.
    Enhorabuena, es muy difícil llegar al público y tus amigas lo son, sí. Porque un escritor tiene que encontrar ese público al que quiere dirigirse y tú lo has encontrado y eso es lo que importa.
    Mil gracias por tus ánimos. Yo también te los doy a ti para que sigas escribiendo lo que te gusta.
    Un beso,
    Amelia

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  5. Desde luego, conmoción somática (y neuronal) es lo que me produce leerte. Tus novelas me arrastran dentro no sólo de la historia, sino de cada personaje. Ahora, con Escrita, soy a ratos Omid o Juan, o la mamá de David, cualquiera de las tres M´s... es una montaña rusa de sensaciones! XXX

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