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Las naranjas de "Escrita en tu nombre"


Cuando quieres hacerte un zumo de naranja, te compras un kilo de naranjas. Si te da por comprar un kilo de limones, tal vez dirás "¡ay! que el zumo sabe a limón". Pues claro, ¿a qué iba a saber si no? Escrita en tu nombre es una novela de carácter intimista, no una novela de acción. ¿Eso cómo se come? Pues fácil, eso significa que es una novela donde vas a encontrar mucha naranja y poco limón. Pero te explico un poco...

De 25 opiniones sobre mi novela que los lectores han dejado en Amazon, hay un par que han sido un pelín destructivas. En una de ellas, Aran comenta que es noña y que las descripciones le aburren. En otra, a la lectora le parece que no mantiene la atención del principio al fin. En su derecho están de opinar como quieran, pero creo que se han equivocado de fruta.

La narrativa actual, sobre todo en los maravillosos bestsellers que tanto se venden y encandilan al público, transcurre por derroteros muy definidos. Para darse cuenta, basta echar un vistazo a esos pedazo de tochos que ocupan las mesas más cercanas a las cajas de Carrefour o Casa del Libro, con hermosísimas cubiertas y escritores simpáticos guiñándote un ojo desde la contraportada. Se trata de obras con elementos comunes que a todos nos llaman la atención: personajes que se superan a sí mismos acompañados de otros siempre entrañables o malos muy malos a los que es fácil odiar; tramas (historias) muy enrevesadas en las que sabes que puede pasar de todo -desde que tu madre termine siendo una bruja hasta que la prota pase de costurera a espía internacional-; estilo fácil y poco enrevesado, correcto y hasta interesante a veces pero poco más, no vaya a ser que se nos despiste la abuela (que en su derecho está pero no me menosprecéis a las abuelas, que muchas son mucho más cultas que las nietas de aquí a Lima); mucha investigación sobre temas históricos y alarde de ella, que se vea la ingente documentación y quede demostrado que el autor se ha tomado la molestia de trabajarse el asunto. Si a esto le unimos un escritor medio conocido, algún nazi o republicano o en su defecto un manuscrito del Mar Muerto, un misterio por resolver, un amor imposible y una fabulosa editorial detrás con una maquinaria publicitaria estupendísima, ¡eureka! aquí tenemos un bestseller (o un intento).

Que conste que ni critico ni alabo, expongo; los lectores podemos leer lo que nos dé la gana, faltaría más, y a las editoriales, no todas pero sí muchas de las grandes, les encanta darnos de vez en cuando lo que muchos queremos.

Pero este post iba de narrativa, así que allá voy: además de esos ingredientes, para construir un bestseller hay que tener en cuenta el modo en que todo eso se engarza, no vale cualquier pegamento, no. Por ejemplo, es requisito indispensable seguir los mecanismos de la ficción que le mastican al lector lo que lee, o al menos eso es lo que creen muchos editores. Un ejemplo breve: el giro (conflicto o cambio) inicial de la novela que enganche al lector es aconsejable que no aparezca mucho más allá de las las primeras 40 páginas y que cada escena que se introduce en la novela aporte información nueva, suponga un cambio en alguno de los personajes o, mucho mejor, nos introduzca otro giro. Si hay varias subtramas con giros alternativos, mejor que mejor. ¿Para qué? Para que el lector no cometa el pecado capital de abandonar la lectura; es obligación del escritor de bestseller pillar de la solapa (cuando se llevaba) al que le lee y tenerle así amarrado a su escrito hasta que el incauto se haya bebido todo su zumo (de piña en este caso). También es primordial que el estilo de escritura sea asequible a todos los niveles socioculturales y no haya que buscar muchas palabras en el diccionario, por ejemplo, y no se disfrute demasiado de cómo se cuenta una historia, no vaya a ser que te pierdas los giros y la acción.

Pues bien, la narrativa de Escrita en tu nombre no es así. ¿Qué ocurre en esta obra? Pues muchas cosas pero no es una novela de acción, su argumento se puede resumir en pocas palabras: a través de una historia de amor, se relatan otras historias de superación y de esperanza. Sin embargo, la trama, la forma en que se cuenta el argumento, ya no es tan fácil de resumir, porque esa manera poco habitual de narrar lo que ocurre es precisamente uno de los ingredientes que la hacen tan especial. Eso no significa que no haya acción en la novela, por supuesto que la hay, pero su punto fuerte no es lo que ocurre en ella sino lo que te hace sentir mientras la lees y algún tiempo después, hasta que su mensaje y las sensaciones que te crea se te olvidan.

En Escrita en tu nombre, yo no quise seguir las normas de la narrativa. No me dio la gana. ¿Por qué? Porque creo que la literatura es un arte y que está íntimamente relacionado con el uso del lenguaje. ¡Anda! ¿Sí? Pues sí, esa tontería creo yo, que en la literatura, el dominio del lenguaje es esencial y que es lícito usarlo también para intentar provocar sensaciones en el lector. Eso busca mi literatura: jugar con las palabras para que lleguen al subconsciente de quien las lee y se le metan dentro y remuevan algo allí. Esa es la narrativa que ha dado forma a mi primera novela. Ese es el zumo que encontrarás en ella.

Te recuerdo, porque a mí aún no me apoya una editorial con maquinaria publicitaria, que todavía puedes comprarla en promoción, a un euro, en Amazon (también en Amazon de otros países).

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