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Mostrando entradas de septiembre, 2011

Aulas más humanas o Prométeme que serás delfín

Siempre me he preguntado por qué la palabra "humano" es sinónimo de bondad y de otros términos similares. Si el hombre, a pesar de los filósofos y de todas las teorías que lo niegan, es cruel por naturaleza. Si no es así, que alguien me explique por qué niños de tan solo 8 y 9 años, aparentemente "normales" y felices, insultan alegremente a uno de sus compañeros de clase de toda la vida, desde que no sabían ni leer, hasta obligarle a salir llorando del aula para evitar entrar en cólera y, dada su superioridad física, liarse a bofetones con todos ellos. Encima, probablemente, el castigado hubiera sido él.

No me siento capacitada ni preparada para analizar qué les pasa por la cabeza a esos niños para que actúen así. Pero, al fin y al cabo, son niños y su comportamiento puede deberse a decenas de razones. Creo.

El problema real está en qué les pasa a sus profesores para permitir que eso suceda en las aulas. ¿Qué será? ¿Será estrés? ¿Será dejadez? ¿Será ignorancia? ¿S…

Cómo vivir o una vida con Montaigne

Si algo me maravilla cada día más de vivir la Universidad son los inmensos mundos que abre para ti. De no escaparme para allá todas las tardes de los jueves a mis clases de historia, literatura o lingüística, no creo que hubiera leído nunca este magnífico ensayo de Sarah Bakewell, que ha publicado hace poco la editorial Ariel.

En estos momentos en los que ando megasupercabreada (por ponerlo de la forma más hortera posible para ridiculizar el sentimiento y así aminorar su efecto en mi estado de ánimo, que dicen los psicólogos) con lo que está pasando en la educación (lo demás, los problemas de griegos, alemanes, americanos, indios, keniatas, etc. etc. ya he conseguido castigarlo a pensar en un rincón y allí estará algún tiempo indeterminado en aras de la tranquilidad de mi inquieto y crítico espíritu), leer escritos inteligentes, bien organizados y que te inciten a pensar me hace recuperar la fe en que las personas, cuando queremos o nos dejan, utilizamos la mente para algo útil.

Escu…

Para informáticos renegados

No he podido resistirme a copiar esta cosa que me he encontrado por ahí, buscando no sé el qué. La he sacado de un sitio que no sé muy bien para qué se usa, pero me he reído tanto al leerlo que he tenido que traérmelo a mi nuevo diario internetiano. El sitio es http://formacion.barrapunto.com. Así, así me sentí yo hace algunos años, antes de decidir dedicar mi vida profesional a otras cosas. Creo que le falta lo bicho raro que me sentía entre algunas de mis compañeras de trabajo de Telefonica de Sistemas que se comunicaban por sus maridos desde el salón vía mail, cada uno en su propio ordenador, claro está. Por cierto, la parte referente a lo de las mujeres espantosas que estudian informática, será en su facultad, en la mía éramos todas bastante más aceptables que los chicos, creo.

"pobrecito hablador nos cuenta:
«Si, me equivoqué, lo reconozco. Es la primera vez que escribo en esta web y lo hago más que nada para desahogarme y para ver si de paso puedo ayudar a alguien para que…

Kamala Markandaya

La belleza unas veces es dulce y otras agria.

Al documentarme para mi próxima novela, he redescubierto a Kamala Markandaya. La leí hace años, pero la había olvidado, como a otros tantos. He devorado la primera de sus novelas que he conseguido, Néctar en un tamiz (o Como agua sobre la arena), y estoy a la busca y captura de más. Su escritura y su espíritu te ejercitan en la humildad. Los occidentales somos muy prepotentes, muy ego y euro céntricos, y sus historias te hacen bajar del pedestal en un solo capítulo. No viene mal en estos días.

Pero no hay que acercarse a esta autora con la mente cerrada. Algunas de las costumbres de la India que refleja tan nítidamente no son peores que muchas de las nuestras. No existe el bien absoluto. Pero el mal absoluto sí y está dentro de cada uno. No depende de la latitud.